El anotador de conga —o chinchón, según dónde se juegue— de Cartas.gg no tiene rondas que abrir ni cerrar: cuando alguien corta, tocás la pista de cada jugador y le cargás los puntos que le quedaron en la mano. El que cortó con chinchón carga −10 con una tecla, sin escribir el signo. Cada ficha corre hacia el tope, así que se ve de un vistazo quién está por morir.
Se juega a 70, 90, 100 o 150 puntos y entran los jugadores que hagan falta. Cuando alguien llega al tope queda eliminado, y si la mesa lo deja reenganchar se lo devuelve al juego con el puntaje del que peor viene. Hay deshacer para la última carga, la partida queda guardada en el dispositivo y todo funciona sin conexión después de la primera visita.
Cuando un jugador corta, los demás suman los puntos de las cartas que les quedaron sin combinar y esos puntos se les anotan en contra. El que corta no suma nada. En el anotador tocás la pista de cada jugador y escribís su número: no hay que abrir ni cerrar la ronda.
El teclado tiene una tecla de −10 para el que cortó con chinchón, así que no hace falta escribir el signo menos. Se le resta al jugador que cortó y el anotador lo descuenta de su total.
Sí. Cuando alguien llega al tope su pista queda apagada y aparece el botón de reenganchar. Si la mesa lo permite, vuelve al juego y el anotador le deja el puntaje que corresponde para seguir jugando.